Ustedes
deben serlo y aparentarlo…. Recuerdo que esas eran las palabras de uno de esos profesores que definitivamente lo
dejan a uno marcado para toda la vida; Se refería a nuestra forma de ser
iniciando el grado décimo, y cómo nuestra actitud ni se acercaba a lo que para
él significaba estar en dicho grado; a partir de ahí esa frase quedó grabada en la mente de cada
uno de nosotros, y como robots la
repetimos hasta que la interiorizamos y la hicimos un hecho (por supuesto con
algunas excepciones como en cualquier caso). Luego de finalizar el primer
periodo, propongo que se repita la estrategia, pero no solo con los que en ese
entonces estábamos en décimo, sino también con profesores y directivos quienes
se jactan de dirigir uno de los mejores colegios de Ibagué, de sacar puntajes medianamente buenos en el
ICFES (aunque los que sacamos lo puntajes somos nosotros) entre muchas otras
cosas cuando ni siquiera lo aparentan, es más, no permiten que nosotros lo
aparentemos y mucho menos tratemos de serlo.
Yo
entiendo, entiendo que aparentar estar perfectos es prioridad ahora que ICONTEC
se sitúa justo entre el colegio y los estudiantes, es como una estatua en una
puerta, estorba y no deja pasar a nadie, tal vez en un futuro para todos esa
estatua represente todo lo bueno que tiene la institución, pero en nuestro
tiempo los directamente afectados somos nosotros, los estudiantes y también los
docentes, porque para nadie es un secreto que el exceso de trabajo
prácticamente los está obligando a darle más espacio a la mediocridad,
completamente comprensible ya que por el mismo sueldo desarrollan mucho más
trabajo, y si se las dan de “riatas” y “dejan” a mucha gente, pueden recibir
cualquier tipo de queja por parte de coordinación académica y además deben
doblarse en trabajo para que los estudiantes presenten recuperaciones, y luego
planes de mejoramiento con todo lo que estos implican.
Siendo
así, ¿hasta qué punto estarán dispuestas las directivas a poner en riesgo lo
que es la institución como tal, priorizando actividades culturales y
asignaturas que probablemente no nos sirvan mucho? Aparentemente la respuesta,
que indirectamente nos han hecho saber, es que están dispuestos a todo con tal
de que en el 2019 sea una de las instituciones mejor reconocidas de la ciudad,
catalogada entre las mejores, al nivel del Champagnath o San Bonifacio
(instituciones educativas privadas y de alto prestigio en la ciudad en la que estudian
por lo general los hijos de la clase alta) y eso no está mal, o quién dijo que
tener aspiraciones altas no es bueno, pero entonces, ¿qué pasará con el colegio
mientras lo consiguen? ¡Pues si! Nosotros también queremos ser buenos, y
necesitamos del colegio para lograrlo, deben pensar en todos sin afectar a
nadie.
A
que quiero llegar, esta semana perdimos muchas horas de clase, para ser sincera
desde el miércoles al colegio lo único que llevaba en mi maleta era un
cuaderno, un lapicero y algo de maquillaje, cual estudiante en primera semana
de clases, recordé durante varios días la forma tan cruel de finalizar el
periodo, cómo nos hacían creer que era culpa nuestra el hecho de estar
atrasados en temáticas y no avanzar mucho, esperen, ¿culpa nuestra? Si por mi
fuera quitaría todas esas horas de contabilidad y las cambiaría por física y
química, no exageraría tanto con las celebraciones culturales, las cuales son
importantes cuando cumplen una función enriquecedora real y no son una simple
excusa para salir del aula, y no me inventaría eucaristías personalizadas
cuando muchos de los que asisten o no respetan o no creen.
Así
son las cosas en mi colegio, raras, locas, sin sentido, a veces buenas otras no
tanto, pero siempre con un único fin, conseguir la re – certificación, la conclusión (o el chiste) se cuentan solos.
DALILA
ANDREA HENAO GUERRERO
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