lunes, 22 de abril de 2013

¿SOMOS, O POR LO MENOS APARENTAMOS?


Ustedes deben serlo y aparentarlo…. Recuerdo que esas eran las palabras de  uno de esos profesores que definitivamente lo dejan a uno marcado para toda la vida; Se refería a nuestra forma de ser iniciando el grado décimo, y cómo nuestra actitud ni se acercaba a lo que para él significaba estar en dicho grado; a partir de ahí  esa frase quedó grabada en la mente de cada uno de nosotros,  y como robots la repetimos hasta que la interiorizamos y la hicimos un hecho (por supuesto con algunas excepciones como en cualquier caso). Luego de finalizar el primer periodo, propongo que se repita la estrategia, pero no solo con los que en ese entonces estábamos en décimo, sino también con profesores y directivos quienes se jactan de dirigir uno de los mejores colegios de Ibagué,  de sacar puntajes medianamente buenos en el ICFES (aunque los que sacamos lo puntajes somos nosotros) entre muchas otras cosas cuando ni siquiera lo aparentan, es más, no permiten que nosotros lo aparentemos y mucho menos tratemos de serlo.

Yo entiendo, entiendo que aparentar estar perfectos es prioridad ahora que ICONTEC se sitúa justo entre el colegio y los estudiantes, es como una estatua en una puerta, estorba y no deja pasar a nadie, tal vez en un futuro para todos esa estatua represente todo lo bueno que tiene la institución, pero en nuestro tiempo los directamente afectados somos nosotros, los estudiantes y también los docentes, porque para nadie es un secreto que el exceso de trabajo prácticamente los está obligando a darle más espacio a la mediocridad, completamente comprensible ya que por el mismo sueldo desarrollan mucho más trabajo, y si se las dan de “riatas” y “dejan” a mucha gente, pueden recibir cualquier tipo de queja por parte de coordinación académica y además deben doblarse en trabajo para que los estudiantes presenten recuperaciones, y luego planes de mejoramiento con todo lo que estos implican.

Siendo así, ¿hasta qué punto estarán dispuestas las directivas a poner en riesgo lo que es la institución como tal, priorizando actividades culturales y asignaturas que probablemente no nos sirvan mucho? Aparentemente la respuesta, que indirectamente nos han hecho saber, es que están dispuestos a todo con tal de que en el 2019 sea una de las instituciones mejor reconocidas de la ciudad, catalogada entre las mejores, al nivel del Champagnath o San Bonifacio (instituciones educativas privadas y de alto prestigio en la ciudad en la que estudian por lo general los hijos de la clase alta) y eso no está mal, o quién dijo que tener aspiraciones altas no es bueno, pero entonces, ¿qué pasará con el colegio mientras lo consiguen? ¡Pues si! Nosotros también queremos ser buenos, y necesitamos del colegio para lograrlo, deben pensar en todos sin afectar a nadie.

A que quiero llegar, esta semana perdimos muchas horas de clase, para ser sincera desde el miércoles al colegio lo único que llevaba en mi maleta era un cuaderno, un lapicero y algo de maquillaje, cual estudiante en primera semana de clases, recordé durante varios días la forma tan cruel de finalizar el periodo, cómo nos hacían creer que era culpa nuestra el hecho de estar atrasados en temáticas y no avanzar mucho, esperen, ¿culpa nuestra? Si por mi fuera quitaría todas esas horas de contabilidad y las cambiaría por física y química, no exageraría tanto con las celebraciones culturales, las cuales son importantes cuando cumplen una función enriquecedora real y no son una simple excusa para salir del aula, y no me inventaría eucaristías personalizadas cuando muchos de los que asisten o no respetan o no creen.

Así son las cosas en mi colegio, raras, locas, sin sentido, a veces buenas otras no tanto, pero siempre con un único fin, conseguir la re – certificación,  la conclusión (o el chiste) se cuentan solos.

DALILA ANDREA HENAO GUERRERO

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