El
artículo de esta semana no puede empezar con una frase más cruda que “no
valemos nada hasta que no entreguen los resultados del ICFES” porque sí, en
once ya se siente ese temor, esa tensión, ese sinsabor al saber que no es
importante el puntaje, porque en tu casa no hay dinero ni para la inscripción a
un universidad pública, o simplemente lo tuyo
“no es estudiar” y el hecho se refleja en el deseo de ingresar a una
fuerza (sin querer nunca desmeritar la labor de los “héroes de la patria” sean
de la fuerza que sean) porque desafortunadamente, aunque el pensamiento que se
limita a un fusil es casi arcaico,
ingresar a una fuerza significa para muchos no tener que volver a estudiar
jamás, y entonces, los que soñamos con una carrera profesional nos preguntamos la
verdadera funcionalidad de la escuela… ¿es acaso una destructora de sueños, la
que nos escupe la realidad en la cara, o la que nos enseña y cultiva el deseo
de un mejor mañana?
No
Sé cuántos puedan identificarse con esto, pero ahora procuraré contarles la
incertidumbre, o el compendio de sensaciones que son apenas mencionadas pero
completamente perceptibles en nuestro entorno.
Seguidos
vamos los “medio definidos”, este es en definitiva mi grupo: sabemos casi a
ciencia cierta cuál es nuestra carrera, tenemos en mente un puntaje de ensueño, no
sabemos bien como es el cuento de la universidad y soñamos a lo grande, aunque la
escuela nos escupa la cruda realidad de que aunque vivimos en un mundo de
posibilidades, estas son escurridizas, y solo los más ágiles son capaces de
agarrarlas. Ya nuestra preparación es intermitente… el primer pensamiento del día
es “¿si es lo que quiero hacer el resto de mi vida?” y si fuera elección nuestra, presentaríamos el
examen mañana, solo para evitarnos la agonía y saber cuál es nuestro futuro,
buscamos universidades y nos compartimos las fechas límites de inscripción…
hablamos de nuestros miedos en las convocatorias y los segundos planes por si
nada de lo esperado funciona, es el grupo más grande, donde estamos la mayoría.
Para
terminar, encontramos por supuesto el grupo de “los definidos”: son quienes
tienen el futuro “asegurado”, o porque tiene dinero suficiente para una
universidad privada, o porque dedicarán
su vida al servicio de alguna fuerza
pública de la nación; no les preocupa sino un mínimo en el ICFES, por lo tanto
mantienen en un aire calmado de superioridad tan inquietante que desespera.
Creo
fielmente que ahora más que nunca el NUSEFA es como una selva… llena de leones,
hienas, cuervos, burros y uno que otro humano tratando de intervenir; es
complicado llegar a este punto y al fin entender que el choque con la realidad
es impresionante, nadie que por voluntad quiera ayudarte, solo eres tú vs el
mundo, cero maestros, y en muchos casos, cero papás, o en su defecto papás
cajeros.
Como
estoy casi igual que la mayoría, no aconsejo nada…. No sé si es mejor que estudien o
se resignen, pero eso sí, es momento de buscar universidades, no se duerman en los laureles, ¿y cómo buscar?,
Googleando, porque si esperamos orientación, fijo nos morimos de hambre.
DALILA
ANDREA HENAO
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