Pertenecemos
o somos el inicio de una de las generaciones más desordenadas,
desenfocadas y desenfrenadas de todas, somos
de los que alcanzamos a jugar en la cuadra del barrio tarro quemado, escondite,
yermis y muchos otros juegos tradicionales… de esos que compartían todo con los
vecinos, jugaban con tazos, stop y hojas de papel en el colegio; pero también somos de los que iniciaron
temprano a consumir alcohol, de los que salen a fiestas desde los 13 o 14, de
los que a los 15 años conocen más de lo que deben y que de los 16 en adelante
son adictos a cualquier cantidad de cosas: Facebook, alcohol, cigarrillo,
drogas, en fin… por supuesto sin generalizar porque, aunque escasos, todavía quedamos
algunos adictos a la lectura, a la buena música, a la sana diversión. De los que nos preocupamos
por el futuro tanto nuestro como el de los demás, y que a pesar de conocer la
triste realidad, intentamos cambiarla.
Sucede
que en nuestro colegio, la mayoría somos demasiado afortunados, y es fácil saber
el por qué, somos hijos de policías con sueldos fijos, o por el contrario,
familias pudientes que pueden pagar pensiones de precios considerables, por eso
la situación de los estudiantes en la institución es aparentemente normal, nos
desenvolvemos en medios donde el estilo de vida es “controlado”, aunque, como
en la mayoría de instituciones, por no decir todas, hay consumo de alcohol,
sedentarismo, adicciones y violencia de algún tipo, estos no son fenómenos marcados
que aporten mucho a las alarmantes estadísticas de estas problemáticas en el
departamento.
Hace
algunos días tuve la oportunidad de asistir al comité de responsabilidad penal
para adolescentes en el Tolima… desgarrador es saber que las edades de iniciación
en el consumo y adicción a las drogas se encuentran entre los 9 y los 12 años, es
una realidad latente de la cual menos de la mitad de los jóvenes que son
actores, entienden a ciencia cierta las fases del consumo, a lo que lleva (por lo
general, a cometer delitos para conseguir satisfacción a sus adicciones) y
cuales son realmente las consecuencias de sus actos… según el sistema de responsabilidad penal para
adolescentes infractores, existen dos centros de reclusión en los cuales los menores
pugnan sus penas, centros que por supuesto no están en las mejores condiciones,
ni siquiera en unas buenas… que hacen de este un verdadero castigo que va desde
días hasta años en reclusión.
En
la I.E.T Nuestra Señora de Fátima, son pocos los casos que conocen de abuso de
SPA (sustancias psicoactivas) y la cifra aumenta un poco en el consumo de
alcohol, pero cuando hablamos de normatividad adolescente, aparentemente pocos
conocen y los que medianamente saben algo, tienen un conocimiento algo ambiguo,
creo que no alcanzan a imaginarse las condenas para un menor infractor, y mucho
menos los índices tan altos de infractores en nuestro municipio.
Soy
de aquellas que le apuestan a enseñar la realidad antes de empezar a combatirla…
el miedo muchas veces puede ser el mejor aliado del orden, y aunque
afortunadamente en el colegio no se presentan muchísimas cosas de la actual problemática
juvenil, para mí el trabajo de prevención es el más importante, ¡hay que
aprovechar la etapa escolar! para estos temas nunca es demasiado tarde.
Dalila
Andrea Henao
Dalila, como siempre sorprende con la capacidad de reflexión sobre los temas que afectan la Institución. Me gusta còmo ha crecido en organizaciòn del discurso, su coherencia, y, por supuesto sus propuestas.
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